Las reglas del juego exigen definir una palabra, que así me lo mandó decir el maître de esta extraña barra libre. Empecé a pensar y a seleccionar palabras que me parecían firmes candidatas, pero en cada una había un aire de derrota, un obstáculo, un mohín del alma, que me hicieron desistir y sustituirla por otra palabra “con más posibilidades”. Deseché “mourinho” porque el DRAE no ofrece suficientes sinónimos de egocentrismo. También deseché una palabra cuya acústica siempre me ha gustado: “catafalco”, que alguien dijo que parecía el ruido de un ataúd cayendo por una escalera, aunque no recuerdo quién (¿un simbolista? ¿cuál de ellos?). Dado el trasiego de estos días en la enseñanza, estuve a punto de elegir “esperanzaaguirre”, pero aquí no es que se quede corto el DRAE: es el propio idioma de Cervantes, Federico, Muñoz Molina, Gabo, Borges y otros mil genios el que se queda corto: ¿cómo definir una realidad así con vocablos normales? Esta mujer, que fue capaz de aceptar para su Te...