Sacrivicio


Pieter Brueghel el Viejo


La pereza es la reina de los vicios y yo le rindo culto entre bostezos. Me temo que si no fuera por ella, ya me habría entregado desmadejadamente a los demás (vicios); pero eso significaría un gran esfuerzo, que me ahorro gracias a ella. Hay quien la relaciona -y hasta la confunde- con la vida contemplativa, tan ligada a la ascética y a los rituales de las religiones y filosofías orientales; mas ello supondría una cierta movilización espiritual, una expectativa de trascendencia. Y la pereza no es eso, sino pura pasividad, sin atisbo de virtud: ni hace nada ni nada espera. Ni es potencia ni es acto. Ni siquiera hace bueno aquello de que la montaña venga a Mahoma, porque ni por todos los dioses y sus paraísos renunciaría el perezoso a su dolce far niente, a su siesta letárgica, a cambio de un nirvana o un éxtasis místico, tan sacrificados.
La molicie, por lo demás, provoca escasos daños colaterales o, en todo caso, leves daños a terceros. Desactiva las pulsiones más agresivas y autodestructivas, asociadas a los otros seis vicio-pecados capitales, lo que nos permite consumir escasísimas energías. Es, pues, un vicio ecológico. Para colmo es un buen sucedáneo de la lascivia, por cuanto un sueño erótico (que suele producirse con saludable periodicidad biológica), nos deparará, a buen seguro, el desahogo de la correspondiente polución –nocturna o no- sin los riesgos, costes y estertores de la petite mort.
La vagancia, por si fuera poco, es terreno abonado para la amistad: ¿No es el perro, acaso, el mejor amigo del hombre? ¿Por qué no puede el hombre ser, a su vez, perro? Y ya que hablamos de animales, qué me decís del león macho, nada menos que el Rey de la Selva, sentado siempre en el trono herbáceo de la sabana, sin darle un palo al agua. (Uno, en la sábana, que para el caso es lo mismo).
En fin, entenderán ustedes que no escriba ni una línea más: ¡Uf!, qué pereza.
Miguel


10 comentarios:

  1. Me gusta tu reflexiva defensa de la pereza. Y no digo más, que estoy muy vago.
    Alb...

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  2. Lo correcto hubiese sido no contestarte. Dejar el post en su vuelo, en su izado alado, que empieza prometiendo largura y termina, víctima de la pereza, menguado, demediado, convertido en una cosa pequeña que desea alargarse. Pues nada. Corto. Me he levantado para ver el post de mi amigo Miguel (es temprano todavía) cierro el pc y vuelvo a dormir hasta la hora de comer. Estoy que me caigo.

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  3. La pereza es un invento moderno, como los pecados capitales, que nacieron en el siglo XIV. La Ilustración y el posterior capitalismo inventaron el ocio, el tiempo libre, el asueto, la siesta. Marx, el gran ideólogo de la modernidad, consideraba que la mejor vida es aquella que te permita trabajar, pero disponiendo a libre albedrío de horas de libertad, solazando el alma. El ser humano premoderno difícilmente conocería la pereza, o por lo menos no la reconocería. El trabajo era omnipresente, vida y fanea eran uña y carne.

    Hoy, sin embargo, una sociedad que no deja a la ciudadanía retozar por bares, tiendas y plazas, que no permite disfrutar de un merecedo tiempo de vacaciones (siglos atrás patrimonio de nobles y burgueses), es una sociedad empobrecida y atrasada. El capitalismo certifica el asueto como su mejor aliado. Quien no tiene tiempo para descansar, no compra, y si no se compra el sistema se viene abajo. Incluso para el vago impenitente tiene el capitalismo solución: las compras online.

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  4. Acabo de reincorporarme al trabajo y ya me estás haciendo dudar de mis principios... Saludos cordiales.

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  5. Y dicen que la pereza es la madre de todos los vicios.
    Quien dijo eso, seguramente no era madre.
    Yo sucumbiría feliz frente a ella, pero mis hijos no me dejan. Cada vez que me siento o me acuesto escucho una voz lejana que rompe el letargo:
    Maaaaaaaaa, la leche.
    Maaaaaaaaa, la ropa.
    Maaaaaaaaa, ¿qué comemos?

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  6. Queridos amigos, entregaos a la pereza: el trabajo no es saludable. Como dice Cantinflas, los ricos no trabajan; si el trabajo fuera bueno, ya lo habrían acaparado todo ellos.

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  7. Seguiré tu consej y ahorraré letr, que mucho tecl no es bu.

    Alb...

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  8. Bueno, la pereza es una actitud, que se nace o se adquiere, las personas activas, no congenian con la pereza, después de un día de trabajo hay que descansar, he aprendido a meditar y a practicar relajación, la pereza tiene que ser un hábito peligroso cuando se debe trabajar, mis días están llenos de trabajo, por eso no concibo la pereza.

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