Yo, argentina


Parece que sí, pero no.

Es casi igual, pero distinto.

Cualquiera diría, si nos apuran, que hablamos español. Pero hablamos argentino.

En realidad, nosotros lunfardeamos. Digamos, para ser más claros, que hablamos lunfardo. Si nos vamos a poner exquisitos hay que reconocer que no estamos frente a un idioma o un dialecto. El lunfardo es, en realidad, un grupo de palabras que se fueron tomando de los inmigrantes italianos, españoles, frances, polacos que llegaron a Argentina a fines del siglo 19 y principios del 20. Las deformamos, las pusimos al vesre, le cambiamos el significado, las metimos en la letra de los tangos y se nos hicieron carne.

Nosotros no lloramos; a nosotros se nos pianta un lagrimón.

A las minas argentas nos engrupen los atorrantes con chamuyos de amor y rara vez nos apiolamos. Decí que siempre alguna amiga nos bate la justa.

Estamos siempre metidos en algún quilombo y la guita no alcanza nunca.

Claro que cuando estamos en ámbitos académicos o serios nos cuidamos de lunfardear como de hacernos pis en la cama, no sea cosa de mostrar la hilacha. Digamos que el lunfardo no garpa, che.

Más si una es una mina seria, como yo, que se las sabe lunga.

10 comentarios:

  1. malena, no me encarajines a los gaitas.

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  2. Cuando lleguen los amigos de la barra, prometo traducir!

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  3. ¿Quien fue el raro bicho
    que te ha dicho, che, pebete,
    que pasó el tiempo del firulete?
    Por más que ronquen
    los merengues y las congas
    siempre fue tiempo para milonga.
    Vos dejá nomás que algún chabón
    chamuye al cuete y sacudile tu firulete
    que desde el cerebro al alma
    la milonga lo bordó.
    Es el compás criollo y se acabó.
    Pero escuchá, fijate bien,
    prestale mucha atención
    y ahora batí si hay algo igual
    a este compás, compadrón.
    Batí, por Dios, si este compás
    repicadito y dulzón
    te burbujea en la piel
    y te hace más querendón.
    Pero escuchá...ja, ja... fijate bien,
    prestale mucha atención.
    Y ahora batí si este compás
    no es un clavel reventón;
    es el clavel, es el balcón,
    es el percal, el arrabal,
    el callejón, y es el loco firulete
    de algun viejo metejón.


    Creo..........que es otro idioma jajja.

    Un beso!

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  4. bien de bute la mina, bien papusa.
    anda de garufa con los gallegos, sin abatatarse y eso que los puntos son de lujo.
    una traesma la naifa, con chamuyo flor y flor le garpa a los taitas de este rioba lo bien que la acamalan. dequerusa la milonga!

    si necesita una gamba, chiflemé, nomás!

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  5. Este amigo de la barra, felizmente aturdido por el tsunami lingüístico, no pide tregua: pide caña. Qué buen traje, qué buen sastre, qué material más noble, Malena. No hace falta que traduzca, no vaya a ser que perdamos el candor ése de lo genuino, o como se diga. Qué palabra más fea genuino, Malena. No sé: suena a publicidad de marca de tabaco americano. Estamos contaminados y el lenguaje es el primero que se contamina. Por eso tu texto brilla, gana, esplende: porque no tiene (al menos aquí) veneno, contaminaciones, esas esquirlas de bomba programada por quien maneja el lenguaje y sabe que es, en el fondo, un arma de construcción masiva. Beso.

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  6. La lengua es como una hoja al viento. Por mucho que los políticos intenten ideologizar la palabra, ésta es resilente, esquiva. Hace de su capa el sayo que cada día le da lumbre.

    La lengua es un inmigrante inquieto, un aventurero sin grial ni ruta. La palabra hace de ciudadanos de diferentes paises, seres de un mismo adn. Las palabras vienen y van, de un espacio a otro, dejando impronta o huyendo en busca de quien la aprecie.

    Respecto al aregentino, me sorprende la riqueza léxica de sus gentes, su semántica culta, en boca tanto de un ministro como un frutero. En España se está perdiendo vocabulario. Regaladnos, argentinos, por favor, vuestra labia y retórica danzantes.

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  8. Me encanta esta fusión, este crisol de voces y de acentos en lunfardo. Escucho música cuando os escucho hablar, me gusta, me recreo.Y en este texto escrito está la partitura del tango universal, el eco desgarrado y vivo de un lenguaje que nos aporta riqueza, matices y sensibilidad, ¡vida!. Lo diré al machadiano modo: A distinguir me paro las voces de los ecos y escucho solamente entre las voces una: ¡La tuya, Malena!

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  9. No duden. Hablan ustedes argentino, como los mexicanos hablan mexicano y los bolivianos, boliviano.

    En eso reside la sal de la cosa.

    Siempre he adorado lo que le hacen ustedes al español.

    Besos cantaditos.

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  10. En dos palabras: im presionante, Malena. He escuchado toda la música de la milonga y el bandoneón. En tu posta están Borges, Puig, Onetti... y los aficionados del Boca, y todo un candombe de gente que bulle ante la vida de la vida y la vida de la lengua.
    Gracias por tu regalo.

    Alberto Granados

    PS: Le paso el enlace a mis conocidos de ashá.

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