Vicio solitario



Sé que mi familia está alarmada. Me miran con un gesto serio y preocupado, muy distinto de ese brillo especial con que se mira a las personas normales, de esa casi sonrisa con que se mira a los del propio entorno con la condición de que no lleven encima la marca del vicio. Mi mujer y mis hijos, están agobiados, avergonzados casi, por mi dependencia. La semana pasada, mi hija, que sabe cuánto la quiero, me pidió (-¡Por favor, papá, hazlo por nosotros!) que me ponga en manos de un psicólogo y hace un par de noches los sorprendí hablando de mí:

-¡Qué vergüenza, si se enteran los vecinos o los amigos! –decía mi hijo mayor.

Yo, a veces, también siento vergüenza de mí mismo, pero no lo puedo dominar porque es superior a mí, mucho más fuerte. Trato de tranquilizarlos. Les digo que yo controlo, que puedo dejarlo tan pronto como me lo proponga, pero veo en sus caras que no me creen, que dudan de tan tajante afirmación. Confieso que yo también lo dudo absolutamente y soy quien mejor conoce la naturaleza de mi solitario vicio: desde la madrugada estoy deseando hacerlo. Hay noches en que me levanto furtivamente, como una ladrón, y con la luz apagada, para que mi durmiente familia no me sorprenda, lo hago la primera vez del día. Después vuelvo a la cama con los pies helados y espero a que suenen los despertadores de los demás y se levanten para irse a sus ocupaciones. Ahí empieza mi incontenible gozo: una y otra vez, sin que nadie me pueda sorprender, sin presencias que me desconcentren, con entera libertad, abro páginas y páginas de internet en busca del placer. Es algo irrefrenable, compulsivo, cada vez más peligroso e incontrolable.

Sí, amigos, lo habéis adivinado: soy un enfermo dominado por un vicio solitario. Soy un blogger. Necesito, de forma acuciante, saber cómo va mi blog, cuántas visitas y comentarios he tenido. Ver cómo anda el Reader de Google para leer compulsivamente todo lo que han escrito los otros blogueros a los que me he suscrito. Hacer comentarios en estas bitácoras con la esperanza de que ellos, a su vez, no me abandonen (qué trágico resulta ver que alguien te ha quitado de la lista de su blogroll, que ya no estás entre sus favoritos…). Las fidelidades son efímeras en este mundillo de los blogueros y se sufre mucho cuando uno de los incondicionales falla (¿estará enfermo Manolo?, ¿se habrá olvidado de mí Conchita?, ¿le habrá sentado mal a Pedro aquel comentario que le hice a su post del martes?, ¿no está Jorge muy frío?... ).

Tal vez mi familia lleve razón y necesite que alguien me ayude a dejarlo. Es posible que esto me tenga dominado, pero el corazón se me acelera nada más pensar en verme lejos de la pantalla, desposeído de tanto placer…

Alberto Granados

8 comentarios:

  1. Cualquier parecido con la realidad es pura, dura y absoluta co(bo)incidencia..."de esta juventud dorada, de esta segunda inocencia". Estoy encerrado en una cápsula de mi conciencia. Por favor, ¡sáquenme de aquí!.

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  2. La barra libre se confiesa. Bebamos pues a gusto, que solo los borrachos dicen la verdad.

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  3. Esto es lo mejor que he leído sobre los bloggers en muuuuuucho tiempo!!!!!!!!

    Está recontramuyrequetebueno, es que me siento identificada con este personaje de tu relato de principio a fin. Es mas yo he sido ese personaje, por suerte ahora me he relajado un poco...Repito, un poco nomás...

    Me ha gustado muchísimo, me hiciste reír con ganas!!

    No te tengo entre mis favoritos, pero este es un buen momento para hacerlo.

    Saludos!!

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  4. Espejo en el que a ver quién no se ve. Que tire el primer post.

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  5. ahh!
    entonces,
    esto no era la libertad?

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  6. en realidad yo solo lo hago porque soy adicto al azar que mueve las palabras de verificación.
    o habrá algún poder oculto que las elige sólo para nosotros?

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  7. Gracias, Alberto, gracias.
    Ahora me siento mucho más acompañada. Por momentos, mi familia insistía en hacerme pensar que era la única.

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  8. Gracias. Os confieso dos cosas: la idea de confundir hasta el final es de una chica que se firma Néfer y que me confundió también a mí, ya que hablaba de la preparación de oposiciones, y no de otra cosa. Le he reobado el mecanismo de confusión.
    No es le primera vez que escribo sobre este sinvivir de los blogs. Cuando Rigoletto (o sea: servidor) levaba muy pocos meses en este tema escribí esto:
    http://blogs.ideal.es/rigolettobloguero/2007/6/11/-que-sinvivir-estos-blogs-/
    Curiosamente, ideal.es me ha borrado los comentarios que sucitó, en los que los bloggers mencionados me daban la razón y se reconocían, como ahora hacéis vosotros.
    Es que esto de bloguear es muy sacrificado. Es lo que tiene.

    Abrazos mil desde Granada,

    AG (a punto de darle mil veces al catcha y al publicar)

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