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Mostrando entradas de julio, 2011

Óscar

En los años que estuvo de camarero en el chiringuito, sólo nos contó retazos de su biografía, hechos inconexos, contradictorios, como si fueran los delirios caprichosos de un cliente borracho, en vez de los datos fríamente objetivos de un ser humano con pasado, presente y una duda razonable sobre el futuro: nacido en un barrio marginal de Córdoba (junto al cementerio, añadía), dejó embarazada a una novia con la que decía tener dos hijas, de las que no parecía ocuparse gran cosa; trabajaba en un conocido bar cordobés durante el invierno, mientras que pasaba el verano en una modesta pensión del pueblecito costero donde veraneo, pues necesitaba empapar su retina de la imagen de un mar, lleno de azules y espumas, del que acordarse durante los meses fríos; le tiraba los tejos a cualquier chica que le entrara por los ojos y desplegaba una sincerísima amabilidad, que incluía confidencias, el relato de sueños imposibles, contradicciones, anécdotas de una niñez llena de carencias, siempre asumi...

Anders Behring Breivik

Un chico educado, amable, de esos que dejan su asiento a ancianos y embarazadas no sin antes esbozar una generosa sonrisa. El yerno que toda madre quisiera para su hija. Un hombre instruido, de fácil conversación, preocupado por el medio ambiente (regentaba una granja ecológica en Rena). El noruego prototípico, de postal: quijada viril, frentudo, ojos claros, rubio, bien plantado, deportista, ávido lector. Quienes lo conocieron no lo adjetivan con ningún calificativo negativo; era amable con todo el mundo, quizá un poco tímido, pero en definitiva un hombre correcto, más de lo que se podría decir de algunos. A pesar de esto, nadie puede apenas decir nada más acerca de Anders Behring Breivik. Ahora que sabemos de su inquietante faceta de asesino de masas, su corrección social se torna en mero espejismo, un atrezo convencional. Anders es una entelequia, un desconocido, personaje anónimo al que todos veían pasar bajo el disfraz de ciudadano ejemplar, noruego modélico, y resultó ser un ilum...

Breve biografía

La distancia más corta entre nacer y morir es la línea retorcida de la hambruna. En ninguna Wikipedia encontraremos las irrelevantes fechas que delimitan el paso por este mundo miserable de cualquiera de los miles de niños víctimas diarias de esta ignominiosa injusticia globalizada. Ni quiénes fueron sus padres, ni en qué escuela, instituto o universidad estudiaron. No tendrán oportunidad de ser ni santos, ni gánsteres, ni hombres y mujeres corrientes. Ni por sus obras los conoceréis. Un día, un mes, un año, un lustro… ¡qué más da! El tiempo se desactiva en los relojes y en los calendarios cuando sus breves biografías confluyen en el anonimato y en la indiferencia. Sus fotos tampoco nos permitirán reconocer una individualidad con proyección de futuro en su vida y en su obra, vaciadas, en su anonimia, de esperanza. Es más, son fotografías obscenas, pornográficas, en las que las moscas adquieren más protagonismo que la criatura y que su madre escuálida con los pechos descolgado...

Un hombre discreto

No existe registro de su fecha de nacimiento; podemos suponer que fue unos pocos años antes del Año Cero o unos pocos años después. Pero de todas maneras, no es ese el extremo de su vida que nos interesa. Bástenos saber que nació –o que nos sobran los motivos para creer que nació– y que su madre lo parió con dolor, como cualquier hija de vecinos antes de la epidural. De su vida no tenemos demasiados datos, excepto que tenía dos hermanas en edad de merecer, que llenaban la casa de amigos de reputación dudosa. Tampoco conocemos los motivos de su muerte. Cualquier lector desprevenido podría creer que estamos frente a un hombre común, que transcurrió sus días sin penas y sin glorias. Así es. Porque lo que realmente importa en la vida de Lázaro, sucedió –irónicamente- cuatro días después de haber muerto, cuando uno de los que solía frecuentar su casa abrió su tumba y le ordenó que se levantara. Lázaro obedeció y salió, un poco mareado, para alegría de sus familiares, susto de...

Hasta que las estrellas revienten en el cielo de Beverly Hills

Soy Tom Waits y ya no soy un hijo de puta. No me pregunten cuánto vale un gramo de coca. Pregunten otra cosa. Por mi mujer o por los concursos de la televisión. No leo libros ni periódicos. Me da lo mismo si ganan los demócratas o los republicanos. Obama es negro, de acuerdo. B.B. King sigue de gira a sus 85 tacos, pero John Holmes se fue al infierno con la polla ardiendo y sin un céntimo debajo del colchón. Haría lo que sea por redimirme. De hecho ensayo salmos cada noche. Rezo al cielo infinito y me hinco de rodillas, cerrado el corazón, callada la boca, pensando en mis adentros la salmodia que me exhima del tabernario relato de mis pecados. Fueron muchos y todos se conjuraron para que mis canciones describieran el estado putrefacto de mi alma. Soy Tom Waits y ahora pago un recibo mensual por la televisión por cable. La única resaca que padece mi cuerpo cada mañana es la de la abstinencia absoluta. Y juro por Dios que lloro al recordar los años gastados en las barras de los bares, la...

El viajero accidental

En algún lugar de la Sierra de Gredos Comparto como Paul Bowles la discriminación que hace entre viajeros y turistas, y sé bien que mi condición irredenta es ser -salvo contingencias radicales que me redimieran- uno más de los turistas que pueblan las rutas de agencia. Aún así, y sin tener siquiera la sensación de estar viajando, en ocasiones -escasas e involuntarias- siento que el paisaje que me rodea devora mis sentidos, por un instante soy consciente, sin racionalizarlo, de estar experimentando un acto de belleza; y olvido entonces aquello por lo que estoy allí, mi identidad y sus circunstancias. Todo queda dormido en una epoché sublime, y el tiempo se congela, pese a seguir marcando su órbita infinita. Solo importa el paisaje; me detengo en sus detalles, o más bien son ellos quienes buscan mi mirada. Descubro algo que bajo la rutina diaria siquiera hubiera sido consciente de que existiera. Un niño que pasa, sonriendo sin razón alguna; una bici olvidada bajo una ventana; la pared de...

Alma y paisaje

¡Olivares y olivares de loma en loma prendidos cual bordados alamares! (...) ¡Ciudades y caseríos en la margen de los ríos, en los pliegues de la sierra!... ¡Venga Dios a los hogares y a las almas de esta tierra de olivares y olivares! Antonio Machado                     Arriba el olivar se desvanece           con la niebla lunar desmadejada           sobre la suave loma dibujada           en la línea del tiempo que decrece.           Abajo sobre el río ya amanece.           El agua nutre tierra madrugada           del cereal verdor enamorada           cuando el sol en...

Instantánea de un viaje a través de la nada

Pampa por aquí, pampa por allá. La ruta angosta la corta, sin que su gris termine de alterar el paisaje. Llanura al este, llanura al oeste y un poco más lejos, llanura. Alguna lagunita discreta rompe la monotonía verde y allá van vacas, garzas y flamencos tratando de escapar del tedio. Después de tres horas de viaje a través de ese paisaje, creo saber dónde queda el culo del mundo. Hasta que empieza a anochecer y por arte de vaya uno a saber qué mago, el cielo se vuelve naranja, los montes negros, desaparecen los alambrados y me siento parte de algo inmenso. Pero dura un instante, como todo lo hermoso. Malena

Fondos de escritorio

El paisaje de arriba es el no paisaje, la ausencia de paisaje, el paisaje convertido en su enemigo óptico, el asombro descabalgado del ojo y convertido en un manejo infográfico que apela más al cyborg que todos llevamos dentro que al paciente y bucólico observador de la naturaleza que se vino a perder en el siglo pasado cuando las máquinas robaron el numen y lo encerraron dentro de un sistema computerizado.  El paisaje que ilustra este texto desangelado y frío no existe en ningún catálogo de agencia de viaje. Tampoco puedes encontrarlo fortuitamente si vas cámara en ristre por las afueras de Córdoba o por los adentros del cosmos. El friki de turno, alguno habrá que lea este barrunto de escrito tristísimo, verá la esencia de los tiempos que nos han tocado vivir y se verá en un nimbo o en uno de esos pliegues del campo verde asfixiante que un informático alumbró en un subidón de banda ancha creativa.  Yo mismo tuve uno de estos no-paisajes durante un tiempo en el escritorio d...

Summer in Spain

Resulta raro que los medios aún no hayan publicado la recurrente noticia acerca de las cualidades saludables de la cerveza. Pero no se preocupen, el verano atrae a todo tipo de vendedores de felicidad; es tiempo de asueto y holganza, muy a pesar de que los augurios mediáticos describan una España agonizante, que sucumbe presa del déficit y el paro. Los españoles estamos de vacaciones. Este año quizá más apretadas; quien en 2010 saliera 10 días, hoy toma rumbo a las costas con el presupuesto ajustado a 7, a 3 si se apuntan los suegros. Pero las vacaciones que no falten; que en España podrá no haber dinero, pero para comida, bebida y unas juergas, siempre hay de sobra. Ya vendrá septiembre con la depresión posvacacional, las facturas, los kilos de más, la precampaña, el 15M...; de momento el español hace su kitkat. Porque el verano es algo así como una cura de olvido transitorio, un mecanismo de defensa colectivo contra las excrecencias del resto del año. Para amargarse la...

Microclímax de estío

El verano es la estación en la que más tiempo se detiene el tren de la vida. El coro de los grillos que cantan a la luna acunó mis primeros sueños cósmicos (año 4 de mi edad a. de A. Machado) En el fondo del pozo habitaba la tía Tragantina, hija del rey Baltasar, madre del miedo y boca de la literatura. Aumenta el coeficiente de dilatación del alma durante las noches de plenilunio de julio. Embrujo de luna. No recuerdo el nombre de la muchacha de las bragas rosas. Sólo memoricé su olor. El perfume irresistible del instinto infiltrándose en la pituitaria. En la penumbra de la siesta, mi abuelo Juan Manuel "el electricista" desgranaba su inagotable espiga de cuentos de la Andalucía rural. (Luego magníficamente recopilados por A. Rodríguez Almodóvar: Cuentos al amor de la lumbre). Las salamanquesas se agrupan en el patio alrededor de la lámpara. Más tarde aparecen inmortalizadas en el diseño brillante de los camafeos. Y en la canción: “La virgen del Rocío lleva en el hombro una ...

Verano

Siempre volvés, puntual como reloj suizo. Y yo acá -café en mano y en el lugar de siempre-, te espero. No quiero que pienses que la vida es un tango cuando te vas, aunque algunas noches garúa finito y reina el hastío. Se vive igual con el frío en los huesos, a las corridas entre el colegio de los chicos y la oficina, esperando el domingo que siempre es corto y sabe a poco. Los días se me van en un abrir y cerrar de ojos pero las noches son eternas. Busco tu calor entre las sábanas, deseando quitarme el peso de la ropa y pedirte que vengas, aunque sé que es en vano; sos vos el que marcás el tiempo por más que yo suplique. Por eso ya no ruego (pero espero). Se vive igual sin vos. Pero no quiero. Malena

Oh yeah / Festejo lírico del verano en tres actos

I El tacto novicio que turba el silencio estalla más tarde en precoces jadeos. Es aviso muy breve de purgatorios dulcísimos donde e l alma festeja un incendio de algas. Es mástil que puja, es espuma que cede. Las olas no tienen pudor y nos lamen. La carne tutea a la muerte y la burla. La carne no acata las horas y las hiere II La piel huele a coppertone y a sardinas y suena bob dylan en un coche a lo lejos mientras una familia recoge los bártulos del domingo y tú me enciendes un chester y me besas sin mirarme. El cámping no es un palacio de invierno. y no tengo ayer con el que ocupar este ahora que me obsequia de prodigios y de cansancio y hace de vivir un secreto sencillo y muy puro, sin misterios ni hondura, con toda la evidencia del amor, oh dilecta mía, varada en la voz como canto. III Porque la fe y el amor y la esperanza están contenidos en el verano, te cuento al oído, nombrando a Eliot en una casa eduardiana, flanqueado de libros que huelen a invierno y a perro. Sólo a ti...