Alma y paisaje




¡Olivares y olivares
de loma en loma prendidos
cual bordados alamares!
(...)


¡Ciudades y caseríos
en la margen de los ríos,
en los pliegues de la sierra!...
¡Venga Dios a los hogares
y a las almas de esta tierra
de olivares y olivares!


Antonio Machado



         
          Arriba el olivar se desvanece
          con la niebla lunar desmadejada
          sobre la suave loma dibujada
          en la línea del tiempo que decrece.

          Abajo sobre el río ya amanece.
          El agua nutre tierra madrugada
          del cereal verdor enamorada
          cuando el sol en su cima comparece.

          Así dice su adiós la última estrella
          en el agua diluido su reflejo
          que se sumerge al fin fundido en ella.

          Ahora de tu orilla yo me alejo
          de mi alma borrada ya la huella
          que diluyó su imagen en tu espejo.
Miguel

4 comentarios:

  1. Estaban en lo cierto los románticos cuando hablban de ese sentimiento de respeto que provocan en nosotros los paisajes mirados desde lejos, en la distancia. El espectador es una mota dentro de la infinitud del espacio que le circunda.

    Sentimos la magnificencia del mundo y nos rendimos a su belleza. En esa entrega estética tiene lugar el milagro de una comunión con la naturaleza, una íntima sensación de que, pese al caos e irracionalidad que rodea a nuestra civilización, algo inmaculado y persistente habita en nosotros. Entonces nos reconciliamos con el mundo.

    La estética como una forma de ética.

    Buen día, amigo.

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  2. La fundación del cosmos a la vera de Úbeda, por ejemplo. Lo que comparece es el demiurgo, el hacedor de prodigios, el poeta, eso era, el poeta.
    Buen verano mediterráneo, my friend.

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  3. Precisíón y belleza del soneto, tan difícil; amanecer en la soledad de uno mismo frente al paisaje, ser silecio y ver nacer el día tal y como tú lo describes, sentirte casi el único habitante del planeta, espectador privilegiado de esa revelación que ocurre diariamiente aunque tú no estés ahí y quedarte así, fundido también a un fragmento de eternidad. Leerte a esta hora de un domingo es como haberme levantado muy temprano y haber salido sigiloso a leer el paisaje... Un abrazo.

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  4. Semejante paisaje merece un soneto como el tuyo, Miguel. Ambos son una maravilla.

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