Primer beso


Como todas las noches se acostaron juntos, desnudos.
Cuando él se durmió, ella acerco la nariz hasta su cuello. Le gustaba ese olor fuerte, tan distinto al suyo.
Apoyó la mejilla en el pecho liso de su compañero, cubierto de  vello, mientras palpaba su propio pecho identificando las diferencias.
Después examinó su cara cuidadosamente, sin perder detalle. No pudo distinguir los labios, cubiertos por la barba. Hurgó suavemente con la punta de los dedos hasta encontrarlos. No eran distintos pero presintió que no tenían el mismo sabor. Para satisfacer su curiosidad los entreabrió con sus propios labios y hundió la lengua en aquella boca.
Entonces Adán despertó.

2 comentarios:

  1. Brevedad maravillosa. Todo lo que empieza debe ser registrado.

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  2. Eso de asistir a una de las primeras indagaciones del cuerpo es todo un lujo. ¿Podríamos regresar a las indagaciones primigenias, sin que la información y leyendas previas contaminaran el deseo? Verdaderamente la sexualidad sería un nuevo paraíso de descubrimientos.

    AG

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