Parte del aire


"Donde va la gente y su corazón
donde van los años y este dolor."
Parte del aire, Spinetta/Paez

La Muerte llegó puntual, como siempre.

La Vida se demora (a veces pasa).

Se sientan en la mesa del fondo y repasan la interminable lista de llegadas e idas. Una tilda los nombres con lápiz verde, la otra usa rojo. Terminado el ritual de cada día, es la Muerte quien habla:

- Hay un nombre que no puse en la lista pero tenemos que discutir.

- Todavía no.

- Ya es hora.

- El trato no era ese. Dijimos que las dos teníamos que estar de acuerdo.

- Hace 25 años que dijimos eso; las cosas cambian.

- 24. Qué mal llevás la cuenta. Tenía 23 en aquel momento, ¿te acordás?

Las dos se quedaron en silencio y recordaron ese día en que, por primera vez, rompieron las reglas. Sabían que al tocarlo la Muerte dejaría de funcionar el envase que contenía su alma y que roto el envase, ya no podría ser de ninguna de las dos (poco importa a las almas nimiedades tales como la vida y la muerte).

Y las dos lo querían.

Decidieron dejarlo en un estado intermedio donde no era ni de una ni de otra, hasta resolver como seguir. Ambas pasaban horas enteras mirándolo dormir su sueño comatoso.

- Esto tiene que terminar, no es nuestro - volvió a insistir la Muerte.

- No, tenés razón. Es mío. Yo lo mantengo vivo porque lo amo. Vos sólo evitás tocarlo. 

- Qué sabrás vos de amar. ¿Sabés acaso qué se siente tenerlo ahí y no poder acariciarlo? Durante 24 años y 3 meses te vi besarlo en la boca para mantener su respiración, callada, sin poder intervenir. Basta. 

- Dejá de jugar la carta de la víctima, querés. ¿De qué me sirve besarlo en la boca si no me responde? ¿Para qué quiero que esté al lado mío si su cabeza la tenés vos? No se ríe. ¿Te acordás cómo se reía? Y cantaba. Hasta cuando se enojaba era divertido verlo, con tanto gesto y esa verborragia. Te acordás, ¿no?

Sonrieron las dos. Y se miraron.

La vida hizo un gesto.

La muerte lo entendió.

Y lo dejaron ir, parte del aire.

9 comentarios:

  1. En tierra de nadie, la vida y la muerte juegan su partida de ajedrez y se demoran, olvidando relojes y calendarios, meditando el jaque-mate de la última jugada. Roto el envase (siempre por la parca) el alma, triunfante, desafía a vida, etérea y eterna.


    Magnífico, Mariela. ¡Qué gran regreso!

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  2. Festín que es no es parco, aunque ande la parca y desande lo que la vida quiso. La barra está otra vez abierta. Qué buenos licores...

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  3. Hermoso relato! Me encantó! Y no sé porqué me hizo recordar una entrevista con Carla Peterson, donde decía que su viejo, después del último ACV ya no puede hablar pero si puede cantar, sobre todo tangos. La vida tiene sus cosas. Y la peor vida es la desperdiciada. Un beso y como siempre un gusto verla volver.

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  4. Necrofilias emocionales. Lástima que se curaron. La lucidez resta lirismo a la ficción.

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  5. Llego tarde, muy tarde, pues ando en otra cosa. Y bien que me pesa, lo de llegar tarde, porque este duelo a muerte-vida es soberbio.
    Un abrazo, Mriela.

    AG

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  6. Excelente Malena. Excelente. Un beso grande, amiga.

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  7. La vida siempre se demora.... :(

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  8. Buenissimo Malena...dejaste anonadado con tu relato a este Viejo del 33

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