El otro Benedicto


14 años tenía Benedicto cuando fue nombrado Papa, en 1032. El puesto se lo consiguió su padre, sobornando a algunos, atemorizando a otros. Dicen que pervertía a niños de corta edad, que era un demonio del infierno disfrazado de sacerdote, que su vida era vil, sucia y execrable. Dicen que arrepentido de todo esto, fue el primero en renunciar a su puesto, aunque otros aseguran que los motivos fueron menos nobles y que habría vendido su lugar por 1500 libras de oro, para después huir con una mujer de mala vida. Volvió, probablemente aburrido de no ser nadie lejos del sillón de San Pedro. Dos veces volvió y dos veces lo echaron. Murió convertido en monje, en Grottaferrata. Sobornos, pederastas, negocios turbios, ambición de poder. Mil años después, otro Benedicto renuncia. En otras circunstancias, claro.

17 comentarios:

  1. Los malos en la ficción saben diferente; muta en atractivo lo imperdonable.

    Quiero imaginar que tu Benedicto no buscó el sillón por voluntad propia, sino por imposición paterna. Una vez ungido con tal gracia, vio lo aburrida que puede ser la vida vaticana, pese al poder que regala, y abrió alas transgrediendo su orden ministerial.

    Por cierto, ese final "en otras circunstancias, claro" necesita el apéndice de ", o no". Quién sabe las motivaciones que se esconden bajo una sotana, el poder telúrico que otorga el anillo del Pescador.

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  2. Por algo no lo he llamado "benedicto" a Ratzinger.

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  3. Lamentablemente, Benedicto IX no es un personaje de ficción.

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  4. "Llega a la silla pontificia gracias a que su padre, el Conde Alberico III, que era el verdadero dueño de Roma, soborna a la Curia y consigue para su hijo tan preciado puesto"

    Para ser "piadosos" decimos que ahora las circunstancias son otras, jajajaj.

    La misma hipocresía, la misma corrupción, y un poder que a estas alturas de la vida me parece
    increíble que exista. Bueno.....viendo a la genre a diario ya no es tan increíble.

    Beso!

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  5. a quien le importan estos seres espantosos vestidos de un modo tan ridiculo y sentados en un oro que nunca se ganaron.
    estupida humanidad execrable

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  6. Al menos el primero se arrepentía...

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  7. Las circunstancias siguen siendo las mismas. Pero me encanta cómo lo has contado, Male. Muy buena la voz narrativa.
    ¡Beso va!

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  8. no podremos negar, aunque los motivos sean los mismos, que en mil años, los benedictos se han sofisticado un poco!
    quizás en mil años se sabrá de qué venían los negocios sucios de este benedicto -y de su antecesor, el de buena prensa-.
    Saludos!!

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  9. ¿En otras circunstancias?...¿Claro?...
    Ayer, Emilio y yo tomábamos una cerveza en Nebraska (jejeje, una cafetería de Córdoba)y comentábamos el último vuelo de Benedicto sobre Roma, cuando una paloma se encaramó hasta nuestra mesa y trató de comerse las aceitunas. Lo interpretamos como una señal. Creo que algo debió advertirnos sobre lo que nos espera si perseveramos en nuestra irreverencias.
    Loado sea pues Bendicto, Mariela.

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  10. me repugnan, retrógrados
    la realidad supera otra vez cualquier fición

    besos, Malena

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  11. Más viejo me pongo, más incrédulo, últimamente se me ha puesto que el mundo sigue igual, y que nada cambió. Seguramente me iré al infierno, ¿nos vemos? :)

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  12. Dicen, no se si será cierto y como estamos en un espacio de ficción, que en su nombre un ex monaguillo inglés o francés, no se sabe a ciencia cierta, creó el famoso plato: "Eggs Benedict" - Los huevos hervidos se le atribuyen a una población rural - en el sur de Sajonia - harta de sacerdotes pederastas. Pero repito, ni siquiera en Wikipedia pude confirmar estos dichos. Abrazo!

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  13. Otras circunstancias, claro...

    Saludos!

    J.

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  14. Todo vuelve. Todo es cíclico.

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  15. welcome back, más allá de Benedicto, quien seguramente se llevó lo suyo también. Lindo leerte, Male. Besos!

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  16. Me cuesta opinar de una religión que no profeso, pero salta a la vita que las cosas en el Vaticano no han cambiado tanto.
    Un abrazo.
    HD

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  17. A mi los papas me gustan... Como alguien diria tienen, con sus ropones, el encanto y el misterio de las antiquisimas catedrales goticas...

    Si, definitivamente me gustan...

    Un abrazo, amiga

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