Habemus Papam



De repente, me he convertido en el centro de todas las miradas, en el mayor núcleo de expectativas que pensarse pueda, en la mayor concentración de envidias, frustraciones y deseos de revancha imaginable. Para mí se inicia una etapa de simulaciones, hipocresía, falsedad y adulación. También de poder.  

Cuando hace un momento se ha empezado el recuento de votos, muchos de los eminentísimos cardenales bien asentados en esta decrépita y odiosa corte vaticana me despreciaban. Me miraban, más allá del apretón de manos y de la sonrisa condescendiente, como se mira a un pobre bichejo de la selva. Mi escueta y humilde cruz, mis facciones amerindias, mi escaso dominio de estas situaciones mundanas, la poquedad de mi obra escrita… Cuando mi nombre ha empezado a tomar ventaja sobre los consagrados, he visto posarse en mí mil molestas miradas: de odio por deshacer planes previos; de estupor, al ver adónde podía derivar el papado; de regocijo, por parte de los más escépticos, que se preguntaban, sonriéndoles los ojos, si esto no era una extraña broma del destino, si el espíritu Santo estaba jugando con el cónclave…


Pero la votación ha continuado y he obtenido un éxito que ni me merezco, ni he buscado. Supongo una ruptura con la iglesia tradicional, con esta cueva de ladrones en que la creación de Cristo se ha convertido desde hace siglos.


Soy, desde hace un instante, la cabeza visible de la más antigua y extensa congregación de la historia occidental… Yo, un desconocido, un cardenal novato, un recién llegado desde el mundo del hambre. Nadie hubiera apostado por mí, que apenas llevo un año en el Colegio Cardenalicio, pero mi intervención casi por error de protocolo, mi mención a la iglesia sin palacios ni catedrales, esa iglesia de los indios y de los países más endeudados, parece que ha servido de revulsivo y esta tropa de farsantes corruptos me ha elegido, contra todo pronóstico…


Me figuro a los periodistas acreditados usando los buscadores de internet para poder contarles algo a su público: Ya hay nuevo Papa. Se trata de un desconocido, de alguien de quien apenas sabemos unos escasos datos… y dirán mi nombre, torpemente pronunciado, porque ni siquiera la lengua que aprendí de mis padres tiene una fonética parecida al patrón occidental.  


- Annuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam…


El cardinal protodiácono, con la cara aún contrahecha por la sorpresa, acaba de salir al balcón y está dando la noticia al mundo. Os anuncio una gran alegría: tenemos Papa… y está a punto de decir mi nombre, un nombre que sonará a esperanza, a descrédito, a decepción, a ignorancia, según las esperanzas de cada cual, pues no soy ni un pastor mediático, ni conocido, ni tal vez merezca sentarme en la silla de Pedro, con el que sólo tengo en común mi origen pobre.

Saldré al balcón a que la multitud de fieles (¿son realmente fieles a los preceptos de nuestra fe?) e improvisaré un breve discurso.


No sé si me atreveré a decir lo que pienso: que la iglesia debe salir para siempre de esta ciudad vaticana y de la decadente Europa; que hemos sido demasiado benevolentes con los casos de pederastia de nuestros pastores; que la inmensa mayor parte de los dogmas son caprichos de cada corte papal, siempre traídos para satisfacer los intereses de los monarcas que beneficiaban al papado y le apuntalaban el poder terrenal; que los preceptos morales son una pura arbitrariedad, destinada a que el ser humano se sienta infeliz; que la iglesia será a partir ahora sinónimo de pobreza y de lucha contra la injusticia, sin pactos con el poder económico; que los bienes del Vaticano, sus inmensas riquezas serán para equilibrar las enormes diferencias.


También les diría que hace mucho que mi fe se resquebrajó y dejé de creer en Dios, pero prefiero dejarme ese as en la manga: mi pobres del otro lado del océano están necesitando su protagonismo, su líder, su revancha y su salvador, y ése soy yo, como acaba de pronunciar desde el balcón el protodiácono. La ovación y el clamor, el éxito y el poder me esperan…


Alberto Granados
http://albertogranados.wordpress.com

NOTA: El exquisito blog de arte de Celia Mendonça se ha ocupado estos días de este asunto: merece la pena visitarlo.

6 comentarios:

  1. Serás Papa, o un títere al que cortarán las cuerdas que mueven sus miembros tan pronto como empiece a ejercer? Farsante doblemente, con fe y sin ella. Quizá necesario. Quizá, como la iglesia, prescindible. El Espíritu preñador de vírgenes tendrá la palabra.

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  2. Mamma mía! Questo textosterone sono uni autentico boccato di cardinale, Rigoletto.
    Y mira lo que acaba de decir el renunciante:

    Benedicto XVI se despidió ayer de los fieles en su última audiencia
    pública en la plaza de San Pedro, antes de que abandone hoy el papado. “Hubo días en los que las aguas bajaban
    agitadas, el viento soplaba en contra, y Dios parecía dormido”

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  3. Acaso cualquier Papa debería haber dudado de su fe para entender a sus fieles.
    Acaso cualquier Papa debería entender que, al fin y al cabo, es un hombre de poca fe.
    Pedro, piedra de la Iglesia, primer Papa (si se quiere), negó tres veces al Señor.

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  4. Veo en tu Papa, Alberto, la proyección del autor, el Papa que a él le gustaría imaginar. La realidad rara vez cede a nuestros deseos. Ya puestos a imaginar, yo elevaría la apuesta: trazaría un Papa travesti, que tomó votos por el placer de vestir hábitos. O un Papa negro, de pasado turbio, que tartamudea cuando tiene un micrófono cerca. O un Papa que en realidad fue mujer antes de una eficaz operación. En fin...

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  5. No va a cambiar nada en la concepción conservadora del mundo que tiene la iglesia por más que cambie el tipo que se siente en el vaticano.

    Antes tendrían que volver a leer la biblia, volver a leer y no re-leer que no siempre es lo mismo.

    Saludos

    J.

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  6. En estos momenots estamos en Modo "Sede vacante". Me pregunto si los dogmas y conceptos morales están también en un limbo extraño, si se va a producir algún cambio, si el Vaticano seguirá siendo u reducto anclado en la simbología rancia del renacimiento.
    Parece mentira que un poder espiritual tan incosnistente y contradictorio lleve dos mil años partiendo el bacalao en occidente.
    Siempre pensé que no tenía sentido y estaba a punto de pasar a ser un vago recuerdo, pero sólo hay que ver el poder mediático que despliega cualquier incidencia en ese ámbito.
    Tengo curiosidad por ver qué nos trae el cónclave. Mirad, que si acierto...

    Agradecido por vuestras cinco presencias. Abrazos mil,

    AG

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