El frío es una república de lobos


1 The Tolstoi Experience
En la literatura rusa de los trenes que descarrilan en el invierno y las penurias de los escritores jóvenes a los que hieren el amor y los naipes es en donde hace frío de verdad. Uno coge al azar uno de esos libros maravillosos, tachonados de las ricas peripecias que sufre el alma, y se le hielan las manos. Con solo leer el título se aprecia el frío escalando la espalda como una lagartija salvaje.

2 Fellowship
Igual que los ríos van a parar a la mar que es el morir, el frío carece de trayectoria, el frío prescinde del volumen. El frío es un invento de los poetas románticos o un capricho de algún dios caprichoso y rudimentario, confinado a su retiro maximalista, impartiendo su cátedra homicida, su cuchillo de palabra.

3 Una república de lobos
El frío sucede siempre en el interior. Existe porque desciendo a mi adentro y me encuentro solo. El frío es una república de lobos. Mi palabra es una bandera sin público.

4 El poeta siberiano
Cae la tarde sobre Lucena y pienso en Napoleón invadiendo la estepa rusa. Sumergí mi corazón en una solución poética y vi escorpiones de luz abrirse paso a través de la sangre. Es la hora más extraña del día. Cae la tarde con el pasmo de los hipopótamos cuando se sienten solos en el mundo y buscan la sombra para soñar una eternidad de barro lúcido y de sol como espuma. El frío hace que me sienta hospitalario con mi rareza. Soy un criatura del frío. Me acomodo en su lengua de fiebre y busco en la memoria las palabras que me consuelen.

5 Moby yo
Siento ásperas las manos y un arpón me ocupa el pecho. Tengo fiebre y me duele el frío que ahora mismo está galopando el mundo.

6 Metafísica
Es posible que Dios, allá en su unidad indivisible y enciclopédica, hiciera el frío en un mal día. No hay razón que lo explique. No tenemos quien venga y nos lo razone con palabras justas y con argumentos serenos. El frío es una de esas cosas que Dios pudo habernos ahorrado. En lugar del frío, Dios pudo haber pensando en estaciones eternamente disfrutables, en el edén en el que algunos sitúan el idilio del hombre consigo mismo y con sus mitos. Pero Dios no ha estado al raso porque en su naturaleza no existe la conmoción molecular ni la sed yendo y viniendo por la boca. De Dios sabemos estas cosas y hay más de lo que sabemos absolutamente nada. El frío fue un mal día, un accidente en su bosquejo del mundo, un sincero atropello al confort de sus criaturas en la bendita tierra. Salgamos hoy a la calle, miremos al infinito azul del cielo y hablemos a Dios con desparpajo: teniendo tanto tiempo, cómo pudiste hacer las cosas tan rápido. Pero es bueno saber que no habrá respuesta. Y es mejor que no la haya. Se empozoña la fe si se observa en detalle su condición de magia.

7 Los guardines y el frío
Velar porque el frío persista. Saber del frío y de la música con la que contribuye al orden del cosmos. El cielo se desploma con dulzura de parto. El lobo no sabe que es lobo. La luna que es luna. Pero el frío se obstina en ser frío y se reproduce con impredecible fiereza por las avenidas de la noche. Se gusta en su papel estelar de dios invisible. Los diioses subalternos como la lluvia o el frío penetrando el hueso del hombre. Invadiendo la parte dura del hombre blando que sigue en pie, asombrado, feligrés de su ignorancia.

8 CSKA de Moscú
El frío es Marcelo atropellando a zancadas la banda izquierda de un estadio ruso en un miércoles de champions league de hace un par de años. Mi hijo, embutido en su batín de casa, arrebujadito en el sillón de orejas, comido de padre y de brasero, me lo dijo sin titubeos: cómo pueden corrar sin que se les paren las piernas.

9 The Mahler Experience
Adoro el frío victoriano. Su planta alta de anaqueles invadidos de tragedias griegas y de retórica frívola. Su fuego degollando el aire. Su whisky de malta historiado en la mano izquierda mientras la derecha acaricia el pelo dócil de un golden retriever. Afuera la vida es un enigma insoportable y yo desmadejo alejandrinos mientras la filarmónica de berlin ataca el cuarto movimiento de la sinfonía número cinco en do sostenido de Gustav Mahler.

7 comentarios:

  1. No eres el espía que surgió del frío, ni el abominable hombre de las nieves. Eres la sublimación del verano cordobés: pasas de espíritu gaseoso a palabra sólida sin más líquido mediante que un Lagavulin escocés de 16 años. Me dejas helado y alhelado.

    Ya me derrito, mon ami.

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  2. El Dios racional de los filósofos es frío, analítico, crea el mundo como hábil mecánico y lo deja después a su suerte. Es el Dios de la Ciencia, el artesano de la necesidad. Su mejor creación somos nosotros, un grano en su culo.

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  3. El frío victoriano es el prototipo del erotismo. Hoy todo es pornografía. Nada queda velado, imaginado, suspendido. La carne abunda, no juega al escondite.

    El frío victoriano nos regalaba el placer de la transgresión, nos invitaba a curiosear más allá del espejo. Echo de menos el gozo retenido, la suspensión del deleite, el camino a Itaca.

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  4. Lo peor son las agujas del frío, esas que se clavan en nosotros como colas de escorpiones. Como antídoto recomiendo un buen whisky en vaso ancho frente a la lumbre.

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  5. Plumcake Twin12 febrero, 2012

    El frío es una bendiciónp ara los sentidos. Un placer que no siempre sabemos apreciar. Despierta la mente y eso no lo hace el calor, que no soporto. Me gusta la imagen victoriana de estantería llena de libros, chimenea y copa en la mano. Joder cómo me gusta. Viva Jane Austen.

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  6. Ay, ay, ay. Derretida por este calor que impera en mi país, intento contagiarme un poquito (sólo un poquito nomás) de tanto frío.

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  7. Todos los fríos, el frío. Y yo me he visto a mí mismo como aquel mogol de le película, achicado por el frío virtual y por el real que envuelve a Granada, con ese gigantesco cubito de hielo que tenemos en nuestra Sierra.
    Dersu Uzala, buscando remedios para que no se me congele el alma.

    AG

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