Nadie quiere niños tristes


Mi hijo Ulises

Todos queremos ver fotos felices, momentos congelados del pasado en los que nos recordemos disfrutando. Nadie fotografía niños tristes. Todos quieren ver infancias atravesadas por el gozo, el ocio sin interrupciones, sonrisas imperturbables que el tiempo no pueda evaporar por la distancia. La infancia debe permanecer virgen, impoluta, ajena a los afanes y dobleces del adulto. El niño es el reducto inexpugnable, un bastión intocable que la edad traiciona. Ningún niño debe llorar. Nadie quiere niños tristes.

Será que la culpa nos obliga a idealizar la niñez, a creerla habitada por un edén vacunado contra el dolor y el infortunio. No lo sé, pero nadie, ningún adulto quiere niños tristes. Nos gusta fotografiarlos henchidos de entusiasmo, exultantes, ignorantes de su suerte, libres de la condena de crecer.

5 comentarios:

  1. Desperté de ser niño, nunca despiertes. Triste llevo la boca, ríete siempre.
    Eso le pedía Miguel Hernandez a su hijo en Nanas de Cebolla.

    La ventaja de la mayoría de los niños es que pasan del llanto a la risa con extrema facilidad, y es este último estado el que generalmente predomina. Pero pensar que la infancia es un paraíso es minimizar esas pequeñas cosas (para nosotros pequeñas, no para ellos) que los hace llorar.

    Y por supuesto, no ignoremos las infancias transcurridas entre la miseria, el hambre, la violencia y el desamparo.

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  2. Muy interesante reflexión Ramón. A mi me provocó la siguiente, siguen muriendo 5,000 niños por día. Al menos ya no están tristes/no sufren...El Grupo de los 8 tenía por objetivo creo que allá por el 2008 en reducir este nivel de mortandad en un 20%. Después sobrevino la crisis mundial, bajó la venta de jacuzzis, hoy Italia recibe 600mil millones de Euros y Strauss Kahn, Berlusconi y los Sex Tours para Pedófilos siguen follando con niñas o niños en países com Sri Lanka.
    Un cambalache total el mundo.

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  3. Ulises aún no ha iniciado su regreso a Ítaca e intuye lo que le espera por los mares de la vida con ese gesto de pena penita pena. Pero los que hemos visto sus demás fotos de niño feliz, sabemos que hay una linda Penélope tejiendo la espera, con el hilo del azar, a la vuelta de la adolescencia (como el protagonista de Cinema Paradiso).
    Malena, qué bonitos los versos de Hernández.

    ¡Viva Ulises!

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  4. Viene muy al pelo este espléndido artículo de Manuel Vicent de hoy mismo:

    http://www.elpais.com/articulo/ultima/Guarderia/elpepiult/20111204elpepiult_1/Tes

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  5. Las infancias, a partir de un cierto standing -el de un país próspero, como el nuestro- sólo son un puro deseo de conseguir el capricho, el arrumaco, la consola.
    La televisión quitó la magia de la infanciareal al unificar los sueños en forma de publicidad.
    Os recomiendo que leáis el último cuento, "El miedo de los niños", del reeditado libro de Muñoz Molina "Nada del otro mundo". Ahí está la magia infantil que echamos de menos.

    Guardaos de todos los idus.
    AG

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