Las uvas de la ira



Las fiestas navideñas son cada vez más sinónimo de hartazgo. Hasta tal punto que la misma saturación ya forma  parte también del conjunto de tópicos que las adornan.  Hablar otra vez del ceremonial de consumismo desnortado que nos invade en estas fechas resulta igualmente cansino y todo lo que se escriba al respecto les sonará a déjà vu. Este año, no obstante, bajo la presión psicológica y real de la monstruosa crisis omnipresente, Papa Noel , en lugar de saludarnos con su sempiterna  sonrisa, lo hace con una mueca trágica, con un rictus sarcástico. Parece recordarnos aquel viejo chiste definidor del consumismo: “Este año todos con su mismo coche, con su mismo abrigo, con su mismo piso, con su mismo paro…”
Aun así , la prima de riesgo Blancanieves y sus siete mercaditos , podrían resultar útiles para dar un giro a nuestra VISA. Y es que los bienes materiales también cansan ; nos provocan algo así –tan machadiano- más o menos como el hastío del mundo en la oquedad de nuestras cabezas. Los juguetes, por poner un ejemplo, distorsionan la ilusión del niño con su fugaz fragilidad, cuando descubren el vacío bajo sus carcasas multicolores. Pura desilusión.
La Navidad sufre la degradación continuada de lo previsible y nos aburre con sus repetidos rituales de sueños falsos. Sigue existiendo, es cierto, el estímulo de la tradición, pero cada vez más desvaído, adulterado y desprestigiado. La liturgia, las propias ceremonias religiosas, son un puro anacronismo en una época que valora la innovación y la diversidad. Hasta los villancicos se parecen cada vez más a las insoportables canciones de tuna.
Por último en un año con tan mala uva, a ver quién se atreve a tragarse las doce correspondientes   a las campanadas de la Puerta del Sol sin atragantarse. Mejor acordarse de Steinbeck y de John Ford: Yo este año  prefiero “Las uvas de la ira”.

5 comentarios:

  1. yo suelo ser, anti-navidad o anti cualquier fiesta marcada por al mercadotecnia, pero este año sera diferente, veré a mi familia después de 7 meses, da lo mismo si es navidad, pero agradezco que me den vacaciones y al fin poder verlos, sera una gran navidad!

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  2. Las uvas de la ira (fragmento)

    " —¿No piensas en qué pasará cuando lleguemos? ¿No temes que quizá no sea tan bonito como pensamos?
    —No —replicó con rapidez. No lo temo. No debes hacer eso.
    -Yo tampoco. Es demasiado, es vivir demasiadas vidas. Delante de nosotros hay mil vidas distintas que podríamos vivir, pero cuando llegue, sólo será una. Si voy adelante en cada una de ellas, es excesivo. "

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  3. Pero con moderación: demasiada ira puede empachar a los demás. Saludos

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  4. Yo tampoco estoy para uvas. Ha sido un año cantamañanas y obsceno. Mariano en la Moncloa ya es un pésimo trago...
    Muchos cabreos y sólo unas pocas satisfacciones: lo que se dcie "uvas contadas".

    Salud.

    AG

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  5. Ramón Besonías22 diciembre, 2011

    Uvas, esa fruta de temporada... O mejor, de ritual anual. Evito las uvas durante el año y el último día de año las engullo por mero compromiso.

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