Dulce de leche



Las mujeres que saben preparar dulce de leche son mujeres que saben conservar a su marido, nos decía la abuela.

El secreto está en elegir muy bien los ingredientes, la materia prima. Con mala leche, no vamos a alcanzar nunca un buen resultado.

Se necesita paciencia; es importante cocinarlo a fuego lento, nada de andar apurándolo. Se pone la leche en una cacerola y agregamos azúcar - ni tanta que empalague, ni tan poca que le falte sabor - y unas bolitas de vidrio. Sí, sí, bolitas, canicas; de esas que se usan para jugar (el elemento lúdico, le gustaba decir a ella). Es necesario para que no se pegue. Cuando la temperatura sea muy elevada, casi a punto del hervor, podemos agregar la chaucha de vainilla y una cucharadita de bicarbonato de sodio. La chaucha es esencial para el sabor; el bicarbonato le da color pero no hace a la cosa. Parece que está todo listo, pero no. Hay que cuidarlo, revolverlo, casi permanentemente. Suave, suavecito, como una caricia. La ansiedad tiene que quedar fuera de la cocina. Cuando ya tomó el punto se retira del fuego. Se va a enfriar gradualmente.

Pero no todo está terminado, ahora viene la mejor parte: disfrutar, saborearlo, sentados en nuestro sillón favorito.

La abuela era de otra época, claro, donde todo se lograba con esfuerzo. Hoy las góndolas de los supermercados están repletas de frascos de dulce de leche de fabricación industrializada y los juzgados de demandas de divorcio.

24 comentarios:

  1. Una joyita. En serio. Ahora me va a gustar más aún el dulce de leche.

    ResponderEliminar
  2. acabo de entenderlo todo
    gracias por la receta!
    besos

    ResponderEliminar
  3. Definitivamente Male, tengo que pegar esta receta en la pared, hasta que la recuerde sin necesidad de leerla, hasta que me salga naturalmente. Justo en estos días necesitaba dar con la receta para un dulce de leche así.

    Gracias!!!

    Beso!

    ResponderEliminar
  4. A mi una mujer no me conserva con dulce de leche......y menos si tiene bolitas de vidrio.

    Al margen....nos debe la del pastel de papas....

    Le mando un beso!

    ResponderEliminar
  5. Ahora me cierra todo Male! jaja Nunca hice Dulce de Leche! :( jaja Voy a intentar! Hoy justamente compré para hacer Brigadeiros y Beijinhos (como te daras cuenta no puedo quitar mi mente de las vacaciones de Brasil) Espero que vos hayas descansado y arreglado esas vacas que se pincharon! Besos!

    ResponderEliminar
  6. Nahhhhhhhhh

    Yo exijo marisco.

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. mmmmmmmmmmmmmmmmmm qué rico!!!!!!
    saludillos golosos

    ResponderEliminar
  8. ... si pero lo importante del dulce era el proceso. Los supermercados nos ofrecen el resultado y, muchas veces, se trata de un fraude. Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  9. Ingenio y delicatessen a partes iguales. Tendré cuidado con las bolitas (las del dulce de leche) y del proceso de cocción (nada como el fuego lento y remover mucho) no se vaya a joder mi matrimonio de más de 35 años.
    Saludos desde Granada,

    AG

    ResponderEliminar
  10. Amiga, pensé -por un momento- que estabas cocinando a un hombre a fuego lento... Uf, pensé...

    Menos mal que solo ocurria que yo era un muy malpensado...

    Amiga, no dejes de enviarme un bote lleno de ese dulce de leche casero... No dejes de hacerlo...

    Un abrazo, Malena

    ResponderEliminar
  11. Hace algunos años, un profesor nos decía a la clase:
    Ustedes son la generación del nesquik (cacao en polvo). Quieren todo ya, todo fácil. Por eso no saben manejar la ansiedad o el fracaso. Todo se les da hecho.


    Creo que eso intentaba la abuela al enseñarnos la receta del dulce: paciencia, buena leche, no desentenderse, tratar de que el proceso sea divertido y que - tanto en el dulce como en el amor - la calentura baja tarde o temprano, pero si las cosas se hicieron bien, queda algo muy bueno.

    ResponderEliminar
  12. Será por eso que no me duran los hombres? No sólo que no hago dulce de leche, sino que me gusta la cocina práctica y rápida... qué lo parió!

    Excelente el post Malena!
    Besos

    ResponderEliminar
  13. Sí, Malena, al principio nos seducen los sabores intensos: los salados, los agridulces, los picantes, los ácidos... Luego, los años atemperan los apetitos; pero si todo se cocinó con mimo, con lentitud, con paciencia, siempre nos quedará la dulzura. Ya soboreo tu dulce de leche.

    Besos dulcísimos, Malena

    ResponderEliminar
  14. Me apunto a curso de cocina pero ya!


    Besos.

    ResponderEliminar
  15. Una receta para seguir al pie de la letra y particularmente contar con dos ingredientes esenciales: PACIENCIA y buena leche.

    Un gusto leerte, aquí y allá.
    Abrazo.

    ResponderEliminar
  16. La impaciencia y la ansiedad normalmente se asocian con pensamientos irracionales en tiempo futuro. Generar el buen flujo de Chi.
    Claro, si lo dice un referente de autoridad.
    Mozo! Dos alplax y un rivaldo.

    ResponderEliminar
  17. Sabes Malena, aquí dónde vivo, en Cádiz (la última puntita al sur de España), bajo mi casa hay una placita muy linda y un bar-restaurante, se lla La Abuela Elfides, y es de un agradable Argentino (se llama Fabian) y hace unos postres riquísimos y un maravilloso Dulce de leche.
    Un beso

    ResponderEliminar
  18. Ha escrito una de las caras mas duras de la realidad como si fuese la mas dulce de las ficciones

    Bravo!!!

    ResponderEliminar
  19. pocas cosas dulces me gustan como el dulce de leche, es más creo que ninguna, pocas cosas me gustan más que las palabras bien escritas. cartón lleno, combinación perfecta.
    lo que me hizo un poquitito de ruido fue eso de "conservar" el marido, me imagine metiéndolo en un frasco de dulce de leche o entre naftalina, yo no quiero conservar nada, quiero que las relaciones brillen. es que el que se quema con leche cuando ve una vaca...jaja tal vez conservé más de la cuenta.
    un beso.

    ResponderEliminar
  20. no solo industrializado, existe tmb la variedad "light", dígame donde encaja eso?

    ResponderEliminar
  21. Que masha el dulshe de lesheeeeeeeeee!!!

    ResponderEliminar
  22. Nada más universal dentro de la memoria infantil de cada uno, sea del pueblo que sea, que un dulce. En toda biografía hay alguno que endulza los recuerdos y avoca personas, lugares, olores.

    GRacias, Malena, por traerlos a la barra. Comamos.

    ResponderEliminar
  23. No soy dulcero, pero lo sería en este ecosistema tuyo tan goloso.
    Vivan los postres digitales.

    ResponderEliminar