Rien ne va plus



El jugador tiene muy mala prensa, vicioso y amoral, con su sino de perdedor escrito en la frente. Un halo de fracaso lo acompaña y ronda la ruina con pasos melancólicos. Pero no todo en  él es despreciable. En la comedia humana que es la vida, es un gran actor que interpreta su papel, arriesgando todo  lo que tiene por un sueño. No es un mediocre como los que no apuestan. Tiene madera de héroe, de santo o de gánster,  aunque sacrifique en el camino el triunfo vulgar de la rutina. Confía a las estrellas su destino escrito en los dados, en los naipes y en el girar de la ruleta, rastreando  en su vorágine no sólo su niñez, pletórica de juegos, sino su propio origen y el de su especie, fruto de infinitesimales conjuros del azar. También sabe escrutar los signos del destino que está  escrito en la noche; la cábala, los posos, la buena y mala estrella, le muestran sus seductoras caras, del cero al infinito.
En la infancia todo es juego  y se expresa con toda la pasión que el mismo nos suscita hasta caer exhaustos. Jugadores y jugados; solos o acompañados. En el juego infantil intuimos el misterio de cuanto nos rodea, de lo que nos ha sido revelado y de lo que ignoraremos para siempre. Mas es en ese tablero donde podemos elegir, aun acechados por la incertidumbre. Jugamos a construir el castillo de arena en la playa como un acto de libertad creadora, pero sabiendo que las olas lo arrasarán, pues tal es su destino, para aprender así el juego de la vida. Y no hay razón que pueda con la fuerza irresistible del azar. Sin emoción ni riesgo, no hay juego. Y  para que haya juego tenemos que reconstruir una y otra vez  el castillo en la arena. Hagan juego señores, rien ne va plus.



 Miguel

7 comentarios:

  1. Cada decisión que adoptamos en la vida es una apuesta, pero para algunos la ruleta está siempre trucada. Aún así, comparto tus palabras de admiración por quienes lo apuestan todo por un sueño. Luego está esa verdad de Carlos Goñi: "Donde nadie se hace rico a fuerza de trabajar/ no hay más cera que la que arde/ y la jugada no va más, no va más..."

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  2. Juan, ¿conoces la peripecia (admirable) de la familia Garcia Pelayo? Trucada, no sé; pero "caída y rozamiento" sí que tiene. De cualquier forma, sería un error tratar de domesticar el azar y los racionalistas ( a tiempo parcial) somos muy respetuosos con sus avatares.

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  3. "non, rien de rien
    non, je ne regrette rien..."

    todo es juego, todo es azar...

    o no.

    salú!
    y buena vida...
    f

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  4. f, así es, y ésta es la conclusión de Ángel González:

    "(...)un escombro tenaz, que se resiste
    a su ruina, que lucha contra el viento,
    que avanza por caminos que no llevan
    a ningún sitio. El éxito
    de todos los fracasos (...)"

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  5. Lo malo sería guardar los ases para una supuesta ocasión que jamás termina de llegar.... La vida es la ruleta en que apostamos todos...

    http://www.youtube.com/watch?v=uI2Pv-SlKHs

    Alberto Granados

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  6. El tahúr siempre anda enamorado de su manga. Porque (quizá) el juego es lo placentero, y no las ganancias, el mero producto de la suerte. Domesticar el azar: ja. Es el azar. El azar no tiene Ratzinger, Miguel, díselo a todos. Escribe sobre eso: el azar es un dios sin templo, el azar es lo único que existe, el azar es la física y es la mecánica cuántica y es el decurso formidable de los ríos, que aunque mueren y terminan en su mar, ahondándose, han forjado una vida (azarosa) en su periplo acuático...

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  7. En la vida, como en la ruleta, están los que apuestan todas sus fichas en una sóla tirada, y están los cautos que jamás arriesgan un pleno.
    Y yo, que ya no creo en el azar, voy roja la sangre, verde el paño de la libertad (pero mi suerte es negra)*.



    * Fragmento de la letra de Ruleta, de un grupo de rock de las pampas, Los piojos.

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