Doctrina Sinatra*



En realidad es que no tengo ni idea de lo que es la realidad, pues me paso los días en Facebook dándole al botón “me gusta”, aunque se haya muerto el pobre Colombo: no tengo otra opción. Y cuando no estoy en eso, casi igual: “Yoestuve”. El caso es que un día, harto de googlear por los pasillos virtuales del ciberespacio, decidí salir a dar una vuelta por la realidad, sobre todo para pasear por los mercados; a ver si aprendía algo de economía en tiempos de crisis y les veía la cara (a los mercados, claro). Ya en la calle me encontré con mi prima de riesgo que se había tragado un activo tóxico (más grande que otras cosas que suele tragarse) contraído en un banco zombie. Del susto se me quitó el hipo pero me quedó intacta la otra mitad, la teca. En ese estado, me topé con un agencia de rating que en lugar de apiadarse de mí, le recomendó a mi jefe (por acción) y a mi sindicato (por omisión) que me congelaran el sueldo y aumentasen mi edad de jubilación, si quería asegurar mi solvencia y prestaciones futuras y sobre todo las suyas; si no el zombie podría caerse muerto (valga la redundancia), los mercados se iban a cabrear y el IBEX 35 se desplomaría. Fue entonces –pura casualidad- cuando me di de bruces con Al Capone Mercado Botín tras la vitrina de un restaurante de cinco tenedores (esta gente con uno no tiene bastante para trinchar crustáceos) zampándose una langosta de 2 kg. Era el mismo que vi el otro día en la tele, muy serio él, recomendando recortes y medidas de austeridad, tras conocerse que le habían reducido sus emolumentos anuales a 11 millones de euros: ¡Qué pena! En cuanto regresé a casa se lo conté a mi hijo, parado “adulescente”*, que siguió jugando con los playmobiles sin hacerme n.p.c. Así que volví al Facebook y aquí estoy. No hay forma más fácil de salir de la crisis: A mi manera. “Me gusta”
Miguel

*Término acuñado por Gennadi Gerasimov, portavoz de Exteriores soviético, hacia 1989, para significar que la URSS daba libertad a los países satélites para gobernarse como quisieran. Y cayó el muro de Berlín, claro. (Diccionario de Leopoldo Abadía).
*Adulescente: adulto reconvertido en adolescente.

6 comentarios:

  1. Tan fuera estoy estos días de la realidad que aquí me entero de la muerte de Peter Falk, cuya sucia gabardina y su remordido puro vendrían muy bien para desenmascarar al asesino de nuestra ilusión. Bastaría con un amago de salida por la puerta y un volverse rascándose la frente, y un ah, se me olvidaba -arrastrando la voz-, y dice usted que su banco sigue obteniendo beneficios cada año, ¿no?, entonces, ¿quién está realmente en crisis?

    Me ha divertido mucho tu texto, sobre todo en lo que respecta a perder el hipo pero no la teca.
    Y luego está Sinatra, que es lo más parecido a la felicidad que nos va quedando. Un abrazo

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  2. Jajajajaja. ¡Qué desubicado resulta a veces el cartelito "Me gusta"!
    Lo peor es que para aclarar, siempre son pocos los caracteres.

    Y con respecto al resto - como dice tu amigo Joaquín - para mentiras, las de la realidad.

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  3. Mirada de cerca, la realidad deja ver sus píxels, y es verdad que no sabemos nunca a qué atenernos, qué es cierto, qué ficción, en dónde está lo conocido, lo tanteado y aprendido, y dónde la novedad, el territorio sin pisar, lo que asombra. Pero dan ganas de encapullarse, con perdón, encapsularse, entuitearse, enfeisbukarse, aunque sea un día entero en donde uno niega lo real a conciencia y se refugie, ay, en la casa de mentira. La otra, la cierta, a veces aturde. ¿A veces? Abrazo, amigo.

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  4. Quería, amigos, recuperar el espíritu humorístico de una revista de los años 70: "Hermano Lobo". Pero no sé si está el patio para sonrisas; se corre el riesgo de que se queden en muecas. Y en cuanto al humor, difícil traspasar la barrera del sarcasmo. ¿Reír por no llorar?

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  5. No hay nada mejor que una buena dosis de realidad. Uno vuelve a la ficción con cargas de fondo como la tuya.

    Si no tuviéramos el humor,
    la salida de tono,
    el esperpento,
    el llanto,
    la rabia,
    la risa tonta,
    el alcohol,
    el sexo,
    la música,
    una buena película,
    los amigos (a vosotros),
    si no tuviéramos la literatura
    la palabra (las vuestras),
    qué triste contemplar impasibles
    el aciago presente.

    Nada cambia sin una dosis sostenible de perplejidad.

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  6. para la realidad, mañana.
    hoy me quedo en la barra, con el gusto del vino, el color de la noche, las voces de los amigos, oliendo la buena leche, tocándome el corazón.
    con los cinco sentidos, es decir.

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