Sueños de libertad

Fernando tiene 29 años. Es ciego desde los 9 meses. Nos cuenta que en sus sueños nunca ve, pero puede escuchar, hablar e incluso oler. Muy pocas veces sueña que camina por las calles con bastón, aunque en la vida real lo hace muy seguido.

-
Difícilmente sueño que estoy caminando con bastón. Generalmente, en mis sueños, camino yo sola por lugares que conozco - nos dice Charo, de 33 años. Hace 31 que es ciega.

Dany me acercó este artículo y después de leerlo recordé un sueño que se ha repetido durante muchísimas de mis noches.

Voy corriendo, apurada. El lugar se parece mucho a la escuela a la que asistí siendo una nena. Tiene escaleras; las subo, saltando escalones de dos en dos, hasta que en algún momento descubro que no salto, vuelo. En realidad, floto. Sin saber muy bien como avanzar por el aire, imito los movimientos que realizo al nadar. Así me voy abriendo paso hasta que salgo al aire libre. Disfruto del paisaje visto desde arriba, doy vueltas, giro. Soy feliz.

Andar sin bastón, andar sin pies, andar libres.
¿Podés verlo?
A pesar de las diferencias, todos tenemos los mismos sueños.




Malena

14 comentarios:

  1. Pues yo apenas recuerdo qué he soñado; al despertar, vuelvo a la realidad con rapidez, quedando mis sueños emborronados por el quehacer diario. Si tuviera que hacer una descripción de lo que he soñado durante toda mi vida, apenas me daría para un breve boceto sin consistencia. Poseo una facilidad prodigiosa para olvidar el guión y la puesta en escena de mis sueños. Aún así, puedo certificar que sí sueño porque recuerdo con nitidez el momento en el que soy rescatado desde los brazos de Morfeo hasta el quicio de mi cama. Pero a causa de no sé bien de qué saludable mecanismo de defensa, mi mente establece una explícita frontera entre la realidad y la ficción onírica.

    Mis ensoñaciones operan sobre el terreno de la realidad. Sueño despierto. Imagino que aquí y ahora, tecleando sobre la mesa de mi ordenador, vuelo. Y nadie puede impedirlo.

    ResponderEliminar
  2. Muy lindo este blog, Malena.
    El sueño que tú tienes de volar como si nadases yo lo tengo de manera recurrente. Me sucede en momentos en los que ando bastante agobiada o estresada, como si mi parte subsconciente quisiese liberarse de esa carga.

    ResponderEliminar
  3. Joder, qué interesante el artículo. Soñar sin ver...

    Uno puede imaginarse cómo es la vida de un ciego, más o menos. Pero... soñar sin ver, ¿será como cerrar los ojos en un sueño? Realmente se despiertan muchas inquietudes al imaginarlo. Se generan, permítanme la expresión, muchas imágenes, sensaciones, al respecto.

    Yo tengo muchos sueños recurrentes (sueños dormido, me refiero...). Sueño que vuelo (tal cual, con toda naturalidad, es uno de los sueños que más frecuentemente sueño), que me pongo a tocar con el grupo y no sé tocar,... sueños de libertad, sueños de inseguridad,... la vida misma. También sueño con el mar.

    También sueño otras cosas, pero esas las sueño despierto.

    A veces, también sueño que sueño dentro de un sueño y en ese sueño duermo y sueño que me duermo soñando que me sueño durmiéndome dentro del sueño para soñarme dormido… y así sucesivamente, como una imagen repetida en una eternidad de espejos.

    Dulces sueños, Malena, aunque estés despierta.

    Y besos dormidos. Y despiertos.

    ResponderEliminar
  4. Hace unos días tuiteaba una noticia de una exposición fotográfica de fotos tomadas por ciegos en las que se revelaba una insólita ¿visión? del mundo.

    ResponderEliminar
  5. (Todavía no leí el artículo, voy a hacerlo luego, cuando haya aflojado la emoción de este post inmenso)

    -quiero quedarme por dentro con la maravillosa sensación de este sueño de poder salirse de un cuerpo carcelero, atravesar la frontera de la piel y volar, lo contrario de lo que escribí en mi post de "no tiene nombre" ojos calabozo, o la sensación de estar atrapado sin salida dentro de uno. Un sueño puede ser la liberación y se siente la belleza-

    luego vuelvo por el artículo que me resulta interesante

    besos

    ResponderEliminar
  6. Siempre pensé que en los sueños, Freud aparte, hay una vida independiente de la ordinaria. Que somos lo que somos por los sueños que tenemos. Que la vida rutinaria, la que se expande y se encoge, la que se exhibe y se guarda, la que se ofrece y se niega, es una ficción, una trama mudable, una especie de convención consensuada por muchos en donde la realidad nos asfixia en exceso. En los sueños la realidad es moldeable, es dúctil, es maleable, es esponjosa, es lúbrica, es lírica, es esponjosa, es carnal, es vital, es también prosaica, es también turbia, es promiscua, es todo lo que puede ser la vida y la vida se niega a ser. Sí, ya sé que todo esto que ahora tecleo mientras afuera el sol castiga de lo lindo (Lucena hoy es un pequeño anticipo de horno estival) ya ha sido escrito antes y contado y sentido, pero lo siento mío, cercano. He vivido sueños que me han parecido más reales que lo vivido en realidad y he vivido esos sueños con absoluta fascinación. Da igual que te despiertes desposeído de esa riqueza narrativa. Te quedas con las sensaciones, con la idea de que algo hermoso se ha perdido, pero hermoso al cabo, Malena. Soy tan extraño que he tenido sueños que luego han tenido continuación en la vida real. Pero es que lo sueños son reales. No hay razón para darles ya la etiqueta de fantásticos. Fantástica tu forma de pensar las cosas, la forma en que las cuentas, Malena. Un gusto descubrirte. Gracias a Ramón por eso.

    ResponderEliminar
  7. El bello texto de Malena me sugiere otra reflexión onírica colateral. Es muy curiosa la concepción del mundo que revelan Niebla de Unamuno y “Las ruinas circulares” de Borges, dos ejemplos literarios de la ruptura de los límites entre realidad y ficción, que, a través de la imagen de la vida como sueño de un ser superior, nos ofrecen una visión de la existencia como incertidumbre, como zona de sombra. En una cita introductoria de Lewis Carroll que utiliza el propio Borges en su relato explican a Alicia que los ronquidos que oye son del King Red, que duerme y la está soñando, y que, si él dejara de soñarla,ella se apagaría como una vela.
    ¿Y si nosotros, compañeros de barra, no fuéramos más que personajes de un sueño?
    Entre tantos soñadores que andan por aquí, no me extrañaría. Mientras despierta o no nuestro soñador-creador, aprovechemos las alas que nos presta la borgiana Malena, para volar, volar libres, aunque alguien nos recuerde que "Volar es para pájaros",la preciosa y premonitoria canción de Hilario Camacho y Pablo Guerrero.

    Gracias, Malena, libre y soñadora.

    ResponderEliminar
  8. Ramón:
    Será que no necesitás ningún artilugio de la mente para volar, para sentirte libre. Tu vida es sueño.

    Helen:
    ¿No te invade una tremenda sensación de paz en ese momento? A mi me pasa y me despierto feliz.

    Kum:
    Interesantísimo. Además de lo del bastón, me llamó la atención que sueñen con olores.
    Otro de mis sueños recurrentes es que vuelvo a la escuela. Yo quiero aclararles que ya soy grande, que hace rato que terminé de cursar mis estudios. Pero me sientan ahí y tengo que quedarme. ¿Será la certeza de todo lo que me falta aprender que me hace a clases?
    Y sueño despierta tanbién, claro. Y me choco las puertas.

    Joselu:
    Si encontrás el link, acercalo. Aunque lo que debe ser fantástico es su relación con los otros sentidos, no?

    Pato:
    ¿Viste el video? Es de la película Mar adentro, que cuenta la historia real de Ramón Sampedro.
    Irónicamente, la música nos pide "nadie duerma".
    Te espero.

    Emilio:
    Mientras dormimos, escribimos borradores de nuestra obra. Después intentamos representarla con mejores o peores resultados.
    La realidad no es otra cosa que una puesta en escena del libro de los sueños.

    Miguel:
    Hoy hablaba en el blog de Emilio de La última visita del Caballero Enfermo, de Giovanni Papini.
    Te dejo este fragmento, que no hace más que corroborar tus palabras:
    No soy un hombre real. No soy un hombre como los otros, un hombre con huesos y músculos, un hombre generado por hombres. Yo soy -y quiero decirlo a pesar de que tal vez no quiera creerme- yo no soy más que la figura de un sueño. Una imagen de Shakespeare es, con respecto a mí, literal y trágicamente exacta; ¡yo soy de la misma sustancia de que están hechos los sueños! Existo porque hay uno que me sueña, hay uno que duerme y suena y me ve obrar y vivir y moverme y en este momento sueña que yo digo todo esto. Cuando ese uno empezó a soñarme, yo empecé a existir; cuando se despierte cesaré de existir. Yo soy una imaginación, una creación, un huésped de sus largas fantasías nocturnas. El sueño de este uno es tan intenso que me ha hecho visible incluso a los hombres que están despiertos. Pero el mundo de la vigilia no es el mío. Mi verdadera vida es la que discurre lentamente en el alma de mi durmiente creador.

    ResponderEliminar
  9. Me pueden las playas solitarias......iria volando ya. Son sueños que cumplo. Lo haré hasta con bastón.....hasta que me muera. Un beso!!

    ResponderEliminar
  10. Dany:
    Ah, qué placer. Yo siempre que puedo me voy volando hasta el mar.
    Muchas gracias por acercarme el artículo!

    ResponderEliminar
  11. Volví por el artículo y me hace un "jueguito" típico de blogger de los que me despiertan el instinto asesino, me manda de una página a otra sin abrirme nada, pero vi el título y lo voy a buscar por google, me resulta interesante y voy a leerlo.

    (si vi que el video era de mar abierto, he visto pedazos de la peli, conozco la historia real, la he leído, pero no me animo con la peli completa, así de valiente soy :(

    Besos.

    ResponderEliminar
  12. Malena, no te lo vas a creer, hace años que pienso en qué soñarán los ciegos... por fin alguien me lo cuenta!!!
    Yo también vuelo en sueños, es mágico, pero soñar tiene eso, algo de magia.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  13. Pato:
    Te paso el link. A ver si así podemos burlarnos de Don Blogger:
    http://www.infociegos.com/espanol/index.php?option=com_content&task=view&id=20&Itemid=46

    Anita:
    Yo hice esa pregunta en un blog amigo y Dany me acercó este artículo. Lo leí y me maravilló lo de los olores y lo del bastón. Caminan libres, sin obstáculos, en sus sueños.
    También me di cuenta que siempre que sueño que vuelo yo no me veo, pero veo el lugar. Es la escuela donde fui cuando era chica. Supongo que es la época más libre de mi vida.

    ResponderEliminar
  14. yo nunca sueño que vuelo, porque sueño despierta, volando. me cuesta algunos tropezones y muchos magullones, pero me agrega libertad.
    en fin.

    qué relindo este blog, Malena!

    ResponderEliminar