La letra oculta



No pensarás, no querrás conocer, no te harás oír, tus pensamientos no trascenderán.

No escribirás.

Las órdenes eran claras, el miedo era grande, pero las palabras se les enredaban en los dedos y peleaban por salir.

Primero fueron líneas, después dibujos, después sonido, después secretos que las madres enseñaban a sus hijas, las tías a sus sobrinas, las casadas a las solteras y escondían como adorno en los abanicos, en los bordados de las sábanas, en los marcos de los cuadros. Sabiduría secreta que iba en el ajuar de la recién casada -separada de su familia para ir a la casa de ese hombre que no conocía- para que la acompañe, consuele, cante y aconseje.

Siglos y siglos de escritos clandestinos, destinados a ser quemados después de leerse, defendidos por la camadería y silencio de las mujeres.

Nushu.

La revolución de las palabras.

10 comentarios:

  1. Te soy sincero. Me informé inmediatamente después de leer porque me imaginaba un contenido como el que hallé. Cuantas cosas hay por descubrir. En pocas palabras.....tanta historia.
    Muy bueno, Malena. Un beso.

    ResponderEliminar
  2. ay, Malena, ay!
    con los ojos llorosos vuelvo a decir: ay! y se me agranda el alma por el re encuentro de la palabra revolución, esta vez.
    y esa imagen, mecachendié. esa imagen que se ve, por tanto y tanto oculto. y duele tanto.
    un abrazo, hermana.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Cuánto sufrimiento siempre, cuanta tristeza y represión... sólo por el miedo que los hombres le tuvieron desde siempre a vuestro poder,... a vuestro misterio.

    Un idioma oculto destinado a ser quemado. Una revolución.

    Impresionante, Malena. Me lo quito otra vez. Sólo tú tenías dudas.

    Besos, mi querida maestra.

    ResponderEliminar
  5. Una especie de literatura alternativa, esquiva a la vista, sin corromper. Una suerte de tesoro narrativo, de metáforas salvadas del fuego. No hay más revolución que la del corazón. Que la del lenguaje que lo mueve. El amor mueve el sol y también las estrellas, escribió Dante mecido por su BEatriz, pero yo veo también el verbo. El dios verbo. La palabra desentumecida, expuesta, abierta, convertida en aire.

    Besos, amiga transoceánica.

    ResponderEliminar
  6. Imagino con curiosidad cuántos textos quedaron a lo largo de los siglos huérfanos de una mano que los creara. O aquellos que se zurzieron en silencio, en intimidad, sin esperanza de sobrepasar el umbral de un armario. Cuántos textos nacieron en la mente de sus autores y nunca fueron algo más que una idea feliz.

    Unas veces fue la falta de confianza del autor, otras la censura social, quizá la voluntad del escritor de no compartir sus letras más allá del círculo familiar... Todas esos textos permanecen errantes, latentes, hablando desde espacios clandestinos para nosotros.

    Buena parte de esos libros, poemas, relatos o misivas fugaces fueron escritos por mujeres, siglos atrás silenciadas por una estructura social -una cárcel legitimada- que ahogaba sus voces, recluyéndolas en gineceos silentes.

    ResponderEliminar
  7. Ordenes claras que pretendían protegernos de ¿Quién? de nosotras mismas dijeron a coro las más ancianas. Siglos de silencios que permanecen vivos, dispuestos a salir a poco que el mundo esté preparado para ello.
    Felicidades Malena, dices tanto con tan poco que pones de manifiesto esa sencilla manera de dejar atrás aquello que no sirve para transmitir un todo.

    ResponderEliminar
  8. Malena, la más bella historia jamás contada y nunca mejor dicho: Por ti.

    ResponderEliminar
  9. Llevo días atrasada con la lectura de blogs, me tapó el mar :(
    Espero vuelvas a pasar por aquí.

    Ya la foto habla por sí sola. Luego el relato al que me siento tan cercana, tal vez por ser mujer o porque es el tema en el que estoy hurgando en mi "engendro 2". Tan apasionante, tan rico, tan escondido, tan evadido, que luego de leerte, vos no me viste, pero me he puesto de pie y te he aplaudido, por traer este tema, por reavivarlo, porque se sepa desde todos los rincones posibles que las mujeres tuvieron prohibida la escritura, el pensamiento, el saber, el conocimiento porque no eran aptas, no eran fuertes, no eran...vamos eran burros de carga!
    Estaban para parir y estarse quietas. Para no hacerse preguntas, menos para responder. No eran dueñas ni de sus riquezas, si eran ricas. Primero estaba su padre, enseguidita, un marido.
    Y nada de poner la mente en acción, que no era eso a lo que habían venido. Para eso ya había muchos hombres sabios, que hablaban por ellas, pensaban por ellas, decían por ellas. Está lleno de libros que hablan de mujeres, que cuentan cómo somos, cómo sentimos, cómo pensamos y cómo parimos, escritos por hombres.
    Todo bien, pero por mas genios que hayan sido, jamás van a sentir, ni pensar, ni decir y menos parir como una mujer, porque son hombres.
    Con este pequeño antecedente, se lo ha tenido al hombre mucho tiempo como del partido contrario, eso dice Virginia Woolf en su libro Un Cuarto propio (libro del que soy fan, ajajjaja) y esa cuestión ha tenido a las mujeres distraídas de sí mismas, ocupándose en pelear con el hombre, en escribir como hombres o decir como hombres. Al pepe, porque para eso están los hombres, habiendo entre ellos muchos y realmente genios. Para qué imitarlos!
    Por suerte hubo un momento en la historia de la escritura femenina, en que se dejó de lado esa cuestión y las mujeres dejaron oír su voz. Su propia voz, sin enconos, sin ofuscamientos contra el pie que la pisaba, sin mas que por el puro placer de contar su visión y sentir desde ese lugar suyo. Ni mas ni menos interesante que el lugar de cualquier hombre que escribe.

    Virginia se inventa la vida de la hermana de Shakespeare, cómo hubiera sido la vida de esta mujercita dotada con la misma inteligencia que su hermano. Y cuando leés lo que le hubiera pasado, te agarra una calentura que ni te cuento!
    Lo mismo hace Galeano cuando cuenta como fue la vida de la hermana de Benjamín Franklin, Jane que se le parecía en talento y fuerza de voluntad. Pues, lo previsible para una mujer en el año 1778, se casó con un talabartero pobre, desde entonces por un cuarto de siglo tuvo un hijo cada dos años, algunos vivieron, otros murieron y Jane pasó noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montones de ropa, bañó toneladas de chicos, corrió del mercado a la cocina, de la cocina a fregar toneladas de platos y cacharros, enseño a leer a sus hijos y zurcir medias a sus hijas, ayudo a su esposo en su taller y cuando estuvo vieja cuidó de sus nietos y de su esposo. Y así en medio de esa vida, Jane jamas tuvo tiempo de pensar ni de dudar, como si pudo Hacer su hermano Benjamín, que dicen ademas que era un gran amante, Jane nunca supo que el sexo podía producir algo mas que hijos. Traté de recordar el cuento de Galeano, y creo que lo consegui!
    ¿Da como un calorcito de furia por dentro no?

    Bueno, por eso textos como este que has hecho Malena deben tener vida, porque todavía uno se sigue cruzando con ignorantes que dicen ¿Y qué hizo la mujer durante siglos? ¿Hizo algo importante?...

    Perdón, me cebé...

    Besos.

    ResponderEliminar
  10. Dany:
    Hace algún tiempo leí sobre Nushu en un libro de Galeano. Tampoco tenía idea de su existencia. Me llamó la atención y busqué más datos. Me encontré con esta historia oculta y maravillosa.

    Miralunas:
    No hay nada más revolucionario que estas mujeres, escribiendo ocultas durante siglos, desobedeciendo todas las prohibiciones, demostrándose y demostrando a sus hijas que podemos saber, conocer, enseñar, preguntar, responder, contar, cantar. Y no pueden impedirlo.

    Kum:
    El temor del hombre frente a la mano que mece la cuna. Recuerdo un interesantísimo debate en tu blog. En este caso, temen a la mano que empuña la pluma.
    Gracias por el sombrero!

    Emilio:
    La palabra escrita como materialización del pensamiento. ¿Quién recordaría hoy a Dante y a Beatriz si no fuera por ella?

    Ramón:
    ¡Cuántos escritos que no habrán visto la luz! Las mujeres tuvieron un acceso tardío a la educación, así que la literatura fue exclusiva de los hombres por un largo período.

    Kaperucita:
    Se protegían de nosotras, en realidad.

    Miguel:
    Muchas gracias, Miguel.

    Pato:
    Habíamos hablado en las entradas anteriores de la escritura desde la forma o el contenido, de la literatura.
    Pero la escritura es también acceso al conocimiento, es preguntar, es responder, es trascender, es mostrar, es mostrarse. Lo es ahora, cuando la comunicación tiene muchísimas herramientas, imaginate hace un par de siglos.
    Durante mucho tiempo ni siquiera se dignaron a enseñarnos a leer y a escribir. ¿Para qué? No necesitabamos hacerlo para las tareas que nos habían asignado. Cuando pudimos escribir, a nadie le interesaba leer lo que teníamos que decir. Nos llevó un largo tiempo este pie de igualdad. Disfrutémoslo.

    ResponderEliminar